"Que tenga que vivir 70 años para ver cómo derriban el teatro. Estoy no hay quién lo aguante". Vecina del Bretón indignada con las autoridades.
Cerrado por derribo
artículo de Lucía Petisco
  TRIBUNA, 11/10/2009

Había un bar en las antiguas casas de la Muralla llamado Distrito Sur. Un garito de trasnochadores, con mesa de billar incluida. Uno más de los locales que hace nueve años cerraron por la amenaza de un derribo que no llegaría hasta ahora. Un derribo que ha sido noticia estos días después de nueve largos años de trámites, papeleo, disputas, informes técnicos y se estima que cinco millones de euros gastados. Un ejemplo de cómo no gestionar el dinero público. Y un ejemplo de que la negociación y el diálogo, y no la fuerza, han de imponerse en este tipo de asuntos (y en asuntos de todo tipo).

Hay otros derribos igual de dramáticos, los que cierran las puertas a la cultura. Los que dejan al arbitrio del negocio urbanístico la muerte del teatro Bretón. La Junta de Castilla y León le ha dado la puntilla. El derribo del edificio se había paralizado. Pero, ahora, tras rechazar la Junta declararlo Bien de Interés Cultural, es probable que desaparezca definitivamente. Si hubiera existido voluntad política el Bretón no estaría ahora como está, agonizante. Esos cinco millones de euros gastados en las casas de la Muralla podrían haberse dedicado a pelearse por el patrimonio cultural de la ciudad, por ese teatro Bretón convertido en uno de los edificios que crean cultura, que se imbrica en Salamanca, que forma parte de su historia, singular y auténtico.

Hay derribos y derribos. Pero duelen más lo que atentan contra edificios culturales. Como en Madrid, donde en poco menos de dos años han cerrado sus puertas multitud de cines del centro de la ciudad. Algunos han sido derribados, otros convertidos en complejos comerciales o viviendas. Es un síntoma de nuestro tiempo. Los edificios culturales dejan de albergar cultura y son mucho más útiles como patrimonio de una inmobiliaria. Importa poco que esos bienes integren la cultura de un pueblo, o que sean una referencia más allá de lo urbanístico, lo artístico y lo material, lo que importa es el dinero.

Para muchos salmantinos, la pérdida del Bretón deja el corazón “cerrado por derribo”, que diría Sabina.

 Participa
3.000 eurosFirmas on line
 Ultimísimo