La intervención de la empresa SANTHER, solicitante de la licencia de derribo para el Teatro Bretón, no ha sido bajo el paraguas de la más absoluta legalidad y moralidad. El expolio cultural y patrimonial que todos los salmantinos sufrimos en el día de ayer comenzó de noche y duró más de lo deseable por todos nosotros. A ello contribuyó el Ayuntamiento de Salamanca, su polícia local y el buen entendimiento con la empresa SANTHER. ¿Es posible que un derribo comience a las 6.00 de la mañana? ¿quién puede dar un permiso así? ¿quién regula estos permisos? ¿por qué la policía no permanecía en la zona regulando el tráfico? ¿por qué no quería permanecer? ¿por qué miembros destacados de la policía se dejaron ver, cámara fotográfica en mano, por la zona? ¿por qué el derribo se aceleró? ¿para qué se busca la foto fácil del semiderribo de la fachada principal?
En el día de ayer se derribaron los cines construidos hace treinta años junto a la plaza de San Román. Pero pudimos volver a ver el teatro Bretón al que, durante seis años, se nos privó. Magnífica sala que ahora, parece ser, según palabras del concejal de Cultura de Salamanca, debe ser sometida al proceso de "selección natural". Por lo demás todavía tenemos teatro Bretón. Y no nos engañemos, el actual Liceo, el de uso exclusivo e institucional, fue derribado y reconstruido (que no restaurado) hace tan solo siete años.
El ambiente, el uso, la historia... todavía hoy, pese al cierre del año 2003, siguen dándose cita en el teatro Bretón. Algo que ahora, más que nunca, podemos percibir al acercarnos por la zona y oir a nuestros mayores recordando las actuaciones de los más insignes artistas nacionales e internacionales, y las suyas propias "con el colegio".
La Plataforma Cultural "Salvemos el Teatro Bretón" quiere agradecer el apoyo de los más de 3.000 amigos del grupo de facebook, las más de 2.000 firmas recogidas en nuestra página web www.teatrobreton.info, los apoyos recibidos y las adhesiones que firman nuestro manifiesto. Entre ellas destacar las de personas vinculadas a la cultura, el Observatorio de Teatros en riesgo, numerosas asociaciones culturales y de defensa del patrimonio histórico de toda España, FEVESA, SOS-Monuments,...
Concluimos recalcando que, aunque hay quien juega con los favores de quien gobierna de espaldas al sentir del pueblo de Salamanca, el Gran Teatro Bretón todavía no ha sido derribado. Y aunque finalmente lo fuese, nadie podrá borrar los más de 400 años de uso cultural que ha tenido ese lugar. Cuatro siglos que podrían ser muchos más si se apostara de verdad por la pervivencia del teatro Bretón.

